Entre 1817 y 1829, el químico alemán Johan Dobereiner clasificó a algunos
elementos en grupos de tres denominados triadas, ya que tenían propiedades
químicas similares. Por ejemplo, en la triada cloro (Cl), bromo (Br) y yodo
(I) notó que la masa atómica de Br estaba muy próxima al promedio de la masa
de Cl e I. Desafortunadamente no todos los elementos se agrupaban en triadas y
sus esfuerzos fallaron para proponer una clasificación de los elementos.
En 1863, el químico inglés, John Newlands clasificó los elementos
establecidos en varios grupos proponiendo la Ley de Octavas, conformado por
elementos de masa atómica creciente, donde ciertas propiedades se repetían
cada 8 elementos.
En 1913, un químico inglés, Henry Moseley, mediante estudios de rayos X, determinó la carga nuclear (número atómico) de los elementos, reagrupándolos en orden creciente de número atómico, tal como la conocemos hoy.
En 1913, un químico inglés, Henry Moseley, mediante estudios de rayos X,
determinó la carga nuclear (número atómico) de los elementos,
reagrupándolos en orden creciente de número atómico, tal como la
conocemos hoy.
Por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la UNESCO, se declaró
el 2,019 como año internacional de la tabla periódica (IYPT2019).
Conmemorando los 150 años de su publicación. Uno de los logros más
significativos, un icono de la química, un lenguaje universal. Y fue
elegido ese año debido a que coincide con los aniversarios de una
serie de eventos importantes en la historia, como:
- El aislamiento del arsénico y el antimonio por Jabir Ibn Hayyan hace unos 1.200 años
- El descubrimiento del fósforo hace 350 años
- La publicación de una lista de 33 elementos químicos clasificados en gases metales, no metales y térreos por Lavoisier en 1,789
- El descubrimiento de la ley de las triadas por Döbereiner en 1,829
- La creación de la tabla periódica por Mendeleev hace 150 años
- El descubrimiento del francio por Marguerite Perey en 1939.
Compartimos con la idea que es fundamental que las mentes jóvenes
sigan sintiéndose atraídas por la química y la física para garantizar
la próxima generación de científicos, ingenieros e innovadores en este
campo. Por ello le invitamos a descargar nuestra tabla para
consultarla cuando necesites.
La superconductividad en los elementos de la Tabla Periódica
El comportamiento periódico de los elementos en la tabla periódica
significa un conocimiento muy importante del comportamiento químico y
físico de los elementos conocidos. Uno de los aspectos de la
distribución de los elementos en la tabla periódica se origina del hecho
de que los elementos de un mismo grupo presentan el mismo arreglo de los
electrones en sus niveles más externos. Dado que el comportamiento
químico y muchas propiedades físicas en un sólido se pueden explicar a
partir de las
interacciones de los electrones más externos, los elementos de un mismo
grupo de la tabla periódica tendrán propiedades físicas y químicas
similares. Este comportamiento ha sido bien entendido
en términos de propiedades atómicas, como volúmenes de iones y átomos,
potenciales de ionización, afinidades electrónicas, valencia, etc.
Este entendimiento comienza a ser menos claro cuando se pretende
extender la periodicidad para explicar propiedades de átomos que hacen
una colectividad (fase líquida o sólida). Así, establecer una
periodicidad para la temperatura de fusión, por ejemplo, ya no es tan
directo. Ante la existencia de varias fases en un elemento y sus
diferentes propiedades físicas, resulta necesario recurrir a los métodos
de la mecánica cuántica para una mejor comprensión de dichas
propiedades, con un menor apego a las reglas más inmediatas de las
tendencias periódicas de los elementos.
Como se mencionó antes, la mejor descripción que se tiene ahora de la
superconductividad es aquella en la que se concibe a esta propiedad como
el resultado de un fenómeno cuántico colectivo de los electrones de
conducción, que tiene como expresiones macroscópicas una resistencia
eléctrica nula y
un diamagnetismo perfecto. En los intentos por establecer una relación
entre el fenómeno de la superconductividad, y particularmente por
relacionar los valores de la temperatura crítica de transición
superconductora, con las características de los elementos en la tabla
periódica, se puede observar que los elementos de transición que
son superconductores parecen seguir una tendencia con el número de
electrones de valencia (electrones s y d). Note que la
superconductividad ocurre cuando hay 4 y hasta 9 electrones, y que la Tc
es alta para aquellos con 5 y 7 electrones de valencia.
Además de la tabla periódica, que se incluye en este trabajo, y que
reúne la información sobre las temperaturas críticas de los elementos y
las condiciones en las que se obtienen, a continuación se hacen
comentarios sobre algunos elementos en particular.
Hidrógeno. Aunque la superconductividad de este elemento ha sido
pacientemente esperada, debido a que se ha predicho que, a muy altas
presiones, y una vez que ya no es un sólido molecular sino un sólido
metálico monoatómico, el hidrógeno mostraría una temperatura de
transición superconductora muy elevada (se especula que podría ser a
temperatura ambiente).
Los metales alcalinos. De los 30 elementos de la tabla periódica
que muestran transición superconductora a la presión de una atmósfera,
entre los alcalinos, solamente el Li tiene una modesta Tc de 0.4 mK. En
cambio, cuando es sometido a una presión de 50 GPa muestra una transición
superconductora a 20 K. Para el Na se ha estimado que podría ser
superconductor (Tc = 1.2 K) en altas presiones, 160 GPa, pero dicho
fenómeno no se ha observado experimentalmente. Aunque anticipada, la
superconductividad del K y Rb no se ha observado, aún a altas presiones.
Para el Cs se ha encontrado que con una Tc = 1.3 K, este metal se hace
superconductor a una presión de 12 GPa.
Los metales alcalinotérreos. Entre los alcalinotérreos únicamente
el Be (hexagonal) presenta una transición superconductora en condiciones
de una atmósfera de presión y su Tc vale 0.026 K; en cambio, cuando se
consigue preparar como una película delgada (200 Å), a partir de la
condensación de sus vapores, su Tc alcanza 9.85 K. En los casos de Ca, Sr
y Ba, estos presentan una fase superconductora en altas presiones y la
temperatura de transición depende del valor de la presión aplicada. Para
Ca, la máxima Tc es de 29 K y se consigue a 216 GPa; para Sr la Tc máxima
vale 8 K a 58 GPa y para Ba vale alrededor de 5 K a 20 GPa. Una
explicación del comportamiento de Ca, Sr y Ba en altas presiones contempla
su transformación en metales de banda d por efecto de la presión.

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